La belleza de sobrevolar la desembocadura del Guadalquivir

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¿Resucitan los ríos? ¿Van al paraíso?
¡Entonces, tú lo sabías, Guadalquivir,
luminoso y tranquilo Guadalquivir,
bajo el inmenso carmín inflamado del cielo!

Todas las desembocaduras de ríos son espectaculares, tienen algo de magia. Es el lugar donde todo se mezcla: las aguas dulces con las saladas. El río avanza hacia el mar, el mar penetra hacia adentro.

El río Guadalquivir no es una excepción. La belleza de su desembocadura es sin igual, gracias a la hermosura que presentan sus dos orillas: de una parte la gaditana, abanderada por Sanlúcar de Barrameda, la cual ya volamos y publicamos:

Por la otra, la onubense, representada por su “Dama Protegida”, Doñana.

Desde su nacimiento en Cazorla, 657 kilómetros necesita el “Señor de Andalucía” para abrazar al gran mar salado, no sin antes regar emociones y sentimientos a bellísimos e históricos lugares de las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. Antes de llegar a su meta recorre una amplísima zona húmeda: las Marismas del Guadalquivir, estando parte de ellas dentro del Parque Nacional de Doñana (¿estaríamos hablando del Locus Ligustinus de la Antigüedad?).

Las imágenes que vemos en la actualidad posiblemente nada tengan que ver con las que describen autores de distintas épocas históricas. Actualmente este río forma un amplio estuario de 1.800 kilómetros cuadrados, cerrado parcialmente por flechas litorales. En su parte suroccidental incluye el Parque Nacional de Doñana (50.720 hectáreas), Reserva de la Biosfera.

La hidrodinámica actual del estuario está controlada por el régimen fluvial, la acción de las olas y las corrientes de deriva. El régimen de las olas de la plataforma adyacente depende de los vientos dominantes del suroeste. Este factor, unido a unas corrientes de deriva de dirección oeste-este, ha favorecido el crecimiento de flechas litorales que delimitan amplias marismas mareales y dulces en su interior.

Guadalquivir, precioso nominativo. Este es el nombre propio con el que conocemos actualmente a este río, pero habría que beber en la historia para descubrir otras denominaciones.

En época prerromana fue conocido como Baetis o Baitis. Puede haberse formado a partir de una raíz céltica, ibérica o ligur. A través de la raíz baet o baes se formaron topónimos, nombres de tribus y nombres de dioses (Baeturia, Baetulo, Baesucci, Baesalines, etc.).

Navegantes griegos, aproximadamente en el siglo VIII a.C., lo llamaron río Tharsis, en referencia al reino de Tartessos. Los propios tartesios siguieron llamando Baetis a su río central. Los romanos siguieron llamándolo Baetis o Betis.

En el primer periodo árabe, el río fue llamado Nahr Qurtuba (río de Córdoba). En el siglo XI, con el hundimiento del califato, la palabra nahr (río) va siendo sustituida por wad, que viene de wed (grandes ramblas en el Sáhara y Magreb). Comienza a denominarse Wad al-Kabir, río Grande. La “imàla”, fenómeno hispano-árabe, convierte Kabir en Kibir. Cuando Fernando III (el Santo) llega a Sevilla en el siglo XIII, el río ya es conocido como Guadalquivir o Guadalquibir.

La desembocadura-estuario del Guadalquivir ha sido reconocida y declarada como zona de cría y engorde de numerosas especies marinas de peces, moluscos y crustáceos, influyendo en la actividad pesquera que se desarrolla en la parte occidental de Andalucía.

La entrada de buques por este estuario es una imagen bastante habitual. Se dirigen al puerto de Sevilla (único puerto comercial interior de España), a algo más de 80 kilómetros aguas arriba.
Esta imagen nos traslada a la historia. Distintos pueblos se asentaron en los márgenes de este río, utilizando el mismo como la gran autopista comercial. El poderío de Tartessos dependía en parte de la navegabilidad de su Baetis.

En la Antigüedad era navegable hasta su curso medio. Desde la región de Turdetania se exportaban por este río mucho trigo, vino, aceite, cera, miel, pez, mucho kermes y almagre. En época romana se comercia por el río con ánforas repletas de vino y aceite con destino a otros lugares del Imperio. Minerales sacados de Almadén, Río Tinto y Aznalcóllar eran embarcados con destino a Roma.

El asiento real dio a Sevilla el monopolio del comercio con las Indias entre 1503 y 1717.

Actualmente el río Guadalquivir tiene un calado medio de 6,5 metros y sólo es navegable hasta Sevilla. Su navegación se realiza en el canal de navegación denominado Eurovía Guadalquivir E-60.02, dentro de la red europea de vías navegables.

Entre dicha Eurovía y el recinto portuario en Sevilla, la Esclusa constituye el elemento de conexión.

Desde el Bajo de Guía, en la orilla sanluqueña, las vistas de este estuario son impresionantes, y si se acompaña de una manzanilla y unos langostinos…bueno, eso ya lo dijimos en otra ocasión pero no importa, repetimos.

Hoy es un día triste, se nos ha ido Luchi seguidora de nuestro canal y una maravillosa persona. Descanse en paz.

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